Richard era director de orquesta, poeta, ensayista, dramaturgo y teórico musical, o sea, todo un polifacético.

Si hablar de Romanticismo en música nos lleva directamente a Alemania, este país y Romanticismo nos llevan de forma inevitable a Wagner. Por este motivo, más que encasillarle en el romanticismo podríamos decir que es el primer nacionalista musical.

Wagner es un revolucionario total; rompe con todos los esquemas establecidos de una forma brutal. Si hiciéramos la clasificación de compositores siguiendo el estilo, tendría que ser el último de los románticos, o el primer autor del Nacionalismo.

Wagner es el que más se aproxima a la nueva música que surgirá en el siglo XX. Se podría decir que es quien crea las nuevas reglas del siglo XX, ya que lleva la música a otra dimensión que era desconocida hasta el momento.

Además de compositor, Richard era director de orquesta, poeta, ensayista, dramaturgo y teórico musical, o sea, todo un polifacético. Estamos ante el primer compositor que escribe sus propios libretos para sus óperas, género en el que más destaca.

El uso que Wagner hace de la orquesta es asombroso. Lleva al límite todos los instrumentos, necesitando una agrupación de más de setenta músicos en cada una de sus obras. Wagner compuso principalmente óperas, algunas de ellas de más de cuatro horas de duración. Fuera de este género no fue muy prolífico: una sinfonía, algunas piezas corales y unas pocas piezas para piano.

Las óperas más famosas son: Lohengrin, Tannhäuser, Tristán e Isolda, Los maestros cantores, Parsifal y El anillo del Nibelungo, aunque en realidad esta última es un ciclo de cuatro óperas.

Wagner también se distingue por llevar al extremo una técnica compositiva conocida como leitmotiv, que se basa en otorgar una pequeña melodía a un personaje. Pues bien, este compositor alemán le otorga una melodía (leitmotiv) a todo: al protagonista, al antagonista, a la espada, al oro, al frío, a su padre, a su madre… Todo tiene su leitmotiv.

 

Anecdotario

¿Sabías que… la música revolucionaria y de extremos de Wagner creó muchas diferencias de opiniones? Bueno, realmente solo dos: los que la adoraban y los que la repudiaban por completo. El compositor Rossini, hablando un día con una contralto amiga suya, le dijo: “¿Sabes cómo suena la música de Wagner?”. Abriendo la tapa del piano y sentándose ruidosamente sobre las teclas, exclamó: “¡Ahí está la música de Wagner, esta es la música del futuro!”.