Con tan solo veinte años fue enviado a Roma con una pensión de Felipe II, para estudiar en el Colegio Germánico y cantar en su capilla.

Se trata de uno de los principales músicos españoles de todos los siglos que se sitúa en el periodo de la Contrarreforma de la Iglesia católica y el Concilio de Trento. El Colegio Germánico al que fue enviado había sido fundado por los jesuitas para combatir el protestantismo.

música cláslicaEsta Contrarreforma dividió a la Iglesia en dos grupos: los que apoyaron la contrarreforma y los que protestaban por la Reforma. El Colegio Germánico era de los que estaba a favor de la Contrarreforma, y por ello Tomás Luis de Victoria pudo estudiar con Palestrina, de quien aprendió todo lo relacionado con la polifonía y el contrapunto.

Victoria vivió durante trece años en Roma, trabajando como capellán cantor y luego como maestro de capilla en San Apolinar. Al enviudar María de Austria, emperatriz consorte del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Victoria regresa a Madrid para ser maestro de capilla y ofrecernos toda su calidad musical.

La obra de este compositor abarca una veintena de misas, cuarenta y cuatro motetes, dos oficios, varios salmos y una multitud de obras sacras sueltas. Además, se puede destacar la gran obra de Victoria sus misas Ave Regina Caelorum y O Magnum Mysterium, su himno Pangue Lingua, y su antífona Salve Regina a ocho voces.

Recomendación

Ave Maria, a cuatro voces. Una obra breve en la que podemos escuchar las características mencionadas más arriba, con las exigencias que pedía la Contrarreforma a la música sacra: inteligibilidad del texto, dignidad y misticismo. Y todo ello con un estilo cuidado y un contrapunto limpio, en el que escuchamos claramente cada una de las voces que participan. Una joya musical de este compositor español más internacional del renacimiento.

Anécdota

¿Sabía que… a pesar de haber vivido durante la última etapa de su vida retirado en el Monasterio de las Descalzas Reales (en la actual plaza que lleva su nombre en Madrid), Tomás Luis de Victoria era bastante adinerado? Tenía el sueldo de capellán de la emperatriz María de Austria y el de maestro de capilla del convento, abundantes contratos honoríficos en las más importantes diócesis españolas y, por si esto fuera poco, cuando murió la emperatriz en 1606, Fernando III le duplicó la pensión por los grandes desvelos que tuvo para con la difunta.

Como apenas tenía gastos por vivir en el monasterio, Victoria se gastaba el dinero en editarse sus propias obras (algo muy inusual en aquella época) en lujosísimas ediciones que causaban admiración y algo de envidia de las grandes capillas europeas, incluida la capilla papal en Roma.