Con Schumann entramos de pleno en la época del Romanticismo, movimiento cultural que prioriza los sentimientos, rompiendo así con el corsé del Clasicismo.
El padre de Schumann no tenía nada que ver con la música. Era escritor y librero, y Robert se decanta por estudiar Derecho y piano en Leipzig (Alemania). A los veinte años, asiste a un concierto de Paganini, y es en ese preciso instante cuando decide dejar la carrera de Derecho para dedicarse en cuerpo y alma a la música con la intención de ser un virtuoso del piano, como Paganini lo era del violín.
Su interés y su preocupación por las nuevas creaciones y tendencias del momento le lleva a fundar la revista Neue Zeitschrift für Musik (Nueva Revista de Música), en la que escribe sobre las nuevas generaciones que estaban causando sensación, entre cuyos exponentes se encontraban Chopin y Berlioz.
Como no podía ser menos tratándose de un romántico, el final de su vida es algo dramático, ya que sufrió varias depresiones que fueron debilitando su salud física y mental, llegando incluso a tener diversos episodios de alucinaciones con ángeles y demonios. Un colapso neurocirculatorio terminaría acabando con la vida de Schumann a los 46 años de edad.
La obra de nuestro protagonista abarca desde la música de cámara, con sus tres cuartetos de cuerda dedicados a Mendelssohn, hasta la música sinfónica, con sus cuatro sinfonías, la Suite Op. 52 o el Concierto para piano Op. 54. En el terreno lírico compone dos óperas: Genoveva y Manfred; más de ciento cuarenta lieder y un nuevo estilo para las salas de conciertos, el llamado oratorio profano. La obra de Schumann es mucho más extensa, ya que llegó a componer más de ciento cincuenta obras que abarcan todos los géneros musicales, pero me es imposible enumerar todo su opus.
Recomendación
- Sinfonía nº 3 Op. 97 (Renana) – Primer movimiento. Es la mejor obra para introducirnos en el universo Schumann. Y es que, además de la gran expresividad que el autor le otorga a la orquesta en esta sinfonía, podemos sentir ilusión y energía por la vida.
- Escenas de niños Op. 15. Nº 1 “Extraños países y personas”. Como todo es pasión y profundidad en la mayor parte de la obra de Schumann, le propongo su Op. 15, Escenas de niños, que es un conjunto de trece piezas breves y de gran delicadeza compuestas para piano. Le invito a empezar por la primera, que es muy tierna y sencilla, como también lo era Schumann. Si la primera le engancha, no hace falta que siga el orden establecido. Investigue los nombres de las otras doce piezas y escuche la que más le atraiga por el nombre, a ver si realmente puede relacionar la música con el título.
Anécdota
¿Sabía que… como le he comentado al principio, Schumann se dedicó exclusivamente a la música tras escuchar un concierto de Paganini? Robert quería ser un virtuoso del piano, pero, como todo el mundo sabe… el ansia mata. Tantas eran las ganas de Schumann de ser un virtuoso que se inventó un aparato para que le alargase los dedos de la mano y así ser el único pianista que pudiese alcanzar más teclas del instrumento.
Pues bien, este aparatito le invalidó las funciones de la mano y le imposibilitó volver a tocar el piano. Miremos el punto positivo de la historia: aunque sea de manera un poco egoísta, gracias a este desafortunado suceso tuvo más tiempo para componer su maravillosa música que nos ha legado.
